Mi nombre es Andrea Estefanía García Henry, nací en Quetzaltenango, Guatemala y éste ha sido el lugar en donde he vivido y he desarrollado mi formación académica, profesional y empresarial.


Ejerzo mi profesión como Abogada y Notaria egresada de la Universidad Rafael Landívar, y Doctora en Derecho egresada de la Universidad San Carlos de Guatemala. Soy fundadora y propietaria de “De Iure Buro”, en donde prestamos servicios legales especializados, y actualmente docente universitaria del departamento de post grados de la Universidad San Carlos de Guatemala en uno de sus campus.

He podido desarrollar el ejercicio de mi profesión durante más de catorce años y también tengo la dicha de ser empresaria, dos roles que a pesar de ser tan diferentes se complementan tan bien, actualmente soy parte de una empresa mercantil que presta servicios exequiales en Quetzaltenango y desde hace 7 años he sido parte de Cirling.

Cirling, es una empresa que busca apoyar e impulsar los productos nacionales/locales, demostrando la inmensa posibilidad que tiene el productor guatemalteco. Este sueño empresarial nació impulsado e ideado por mi abuelo quien de hecho es el autor del nombre. Cirling tiene un significado especial:


CIRLING: Consuma, Invierta, Regularmente en la Industria Nacional guatemalteca.
Desde la infancia pude ver el ejemplo de mi abuelo y padres que el trabajo constante y con pasión tenía frutos… Cirling es un punto de venta importante en el mercado local, que permite que pequeños productores de calidad, puedan ofrecer sus productos y ser visibles en el mercado, productos tales como: panadería artesanal, embutidos, chocolates, mermeladas, envasados, jaleas, y más, en su mayoría todos hechos por artesanos guatemaltecos, la mayoría libres de preservantes y aditivos, con materia prima local, para complementar la oferta se venden también algunos productos importados como vinos y quesos. Dentro de los proveedores de la tienda está mi madre que produce artesanalmente los productos de panadería, hechos a mano con la receta especial de la familia, todos estos esfuerzos crean el concepto que queremos transmitir a nuestros clientes, que los productos nacionales son de buena calidad y entre todos podemos sumarnos a apoyar el consumo de productos nacionales.


El negocio ha tenido la dicha de estar en un punto comercial atractivo, pero no ha sido fácil, el segundo y tercer año fue cuesta arriba, principalmente porque la competencia en productos alimenticios en Guatemala es compleja y se comparte el mercado con multinacionales que ofrecen productos a precios muy bajos, lo resolvimos comunicando a nuestros clientes las ventajas de comprar en Cirling productos naturales, artesanales y hechos por productores guatemaltecos, los años fueron pasando una de las mayores complicaciones que enfrentamos como empresa fue el impacto de la pandemia COVID-19 lo cual produjo una complicada contracción en el mercado y los clientes abandonaron las tiendas, el reto más grande fue prevalecer en el mercado, conectar con los clientes y mantener en lo posible al personal, para lograrlo innovamos con presencia en redes sociales y servicio de entrega a domicilio, y a medida que se empezó a normalizar la visita a centros comerciales y actividades sociales también se fue recuperando la empresa.


Ser emprendedora es un reto y es una decisión, es necesario levantarse cada día y estar dispuesta a trabajar por la empresa que se ha soñado, no se descansa, no hay días feriados, no hay vacaciones, es de 7 días a la semana. El asociarse con personas es una experiencia diferente, ya que en primer lugar será una forma rápida de poder avanzar, pero también existe el riesgo de asociarse con la persona incorrecta porque puedes perder todo en un momento.


El ser emprendedora ha sido un trabajo fuerte, el impulso más importante que he tenido ha sido la enseñanza de mis padres que me ha llevado a alcanzar mis sueños y aunque las circunstancias son complejas en el territorio, es importante tener puesta la esperanza en Dios quien da la fuerza, es El que inspira los sueños y quien hace posible lo que en la vida podemos alcanzar.


Viendo atrás puedo concluir que la preparación académica ha formado en mí la perseverancia, y los negocios esa valentía de arriesgar y tener esperanza de lo que vendrá.


Hoy sé que, aunque han existido momentos difíciles, y seguramente volverán a suceder, lo que me permitirá permanecer será la confianza en Dios, las personas que amo y seguir creyendo que en Dios todo es posible y mi tarea será ser perseverante.
Y como repetía mi abuelito “El que no ve chico, no ve grande” así es todo lo que queremos alcanzar en la vida, siempre inicia con una semilla para que un día podamos llevarlo a un fruto del tamaño de nuestros sueños.