Conquistando Sueños

Conquistando Sueños

¡Hola! … Mi nombre es Silvia Lucrecia Morales Paniagua, mejor conocida como Seño Lucky, tengo 50 años de edad, nací en Quetzaltenango, mi mamá originaria del Departamento de Quetzaltenango y mi papá originario del departamento de Izabal, siendo yo el resultado de la mezcla de la interculturalidad característica de nuestra bella Guatemala.

Soy madre de dos maravillosas mujeres a las que calificó como “Las Niñas de mis ojos”, son el motivo, la razón de trabajo y superación. Amo a Dios sobre todas las cosas, me considero amante de la naturaleza quien atestigua de la abundancia y amor de Dios a la humanidad. El amor y unión familiar es uno de los más altos tesoros que poseo.

Soy Maestra de Educación Primaria y laboré por 7 años en este nivel, siendo una experiencia enriquecedora; soy catedrática de Ciencias Naturales en un reconocido Establecimiento de Educación Básica de esta ciudad en el que laboro actualmente, realizo tutorías en mis espacios libres.

Soy Licenciada en Administración Educativa y Magíster Artium en Educación Superior. Prácticamente, me he desempeñado en el campo educativo por más de treinta años, más que un trabajo lo considero un privilegio, porque enseñar me ha permitido estar en constante aprendizaje.

Aunque no soy una atleta de alto rendimiento, muchas personas me conocen por tener cierta inclinación y pasión por el deporte, por más de una década participe en eventos de atletismo, realizando medias maratones programadas y reconocidas a nivel internacional, actividad que ha sido de mucho beneficio a nivel personal, hoy por hoy disfruto de la actividad de ciclismo, senderismo y montañismo.

Gozo del privilegio de ser parte del equipo de columnistas del Diario Digital la Voz de Xela, actividad que disfruto mucho y que permite que mi voz llegue a muchas personas, a través de la columna Titulada “Con sentido”.

La vida me ha permitido enfrentar muchos retos como a muchas mujeres, en primer lugar, ser mamá, una de las tareas más demandantes y de los más grandes retos puesto que mi deseo siempre fue que mis hijas tuvieran mejores oportunidades de las que yo tuve.  Superar el ejemplo, sacrificio, amor y trabajo que hicieron mis padres, se convirtió en una labor tenaz, y difícil de superar que me ha enseñado a vivir con eterna gratitud y darles un valor incalculable a mis padres, así mismo entender con mucho más sentido que los hijos se vuelven la razón y le dan sentido a nuestra existencia.

Ser ama de casa y desarrollarme como profesional para el sostenimiento de mi familia ha sido otro reto muy grande, especialmente cuando trabajaba  a muchos kilómetros de distancia de mi casa;  indudablemente no hubiera sido posible sin  el apoyo incondicional de una gran mujer que es mi Madre; salir de madrugada, emprender un largo viaje, caminar  kilómetros de distancia para llegar a  mi lugar de trabajo   y atender a muchos niños que día a día me esperan con gran expectativa  daba alegría , vitalidad a mis días, sabiendo que al regresar el trabajo continuaba con los que hacer de la casa y tareas escolares .

Superar la ruptura de una relación matrimonial, ha sido quizá una de las experiencias más dolorosas, mediante la cual aprendí a  amarme en primera instancia a sabiendas que el dolor y desequilibrio emocional tanto para mis hijas como para mí era inevitable, pero al final era lo más prudente y sensato que estar en una relación disfuncional que lejos de aportar restaba.

Mantenerme de pie como me siento en este momento,  ha sido por la infinita misericordia de Dios, quien ha sido mi sostén, sustento y ayuda cada instante de mi vida, Correr, hacer bicicleta, montañismo y senderismo son actividades que aparte de beneficiar mi salud me anuncian que siempre tendremos fuerzas inimaginables que nos permitirán alcanzar todo lo que nos propongamos siempre estemos dispuestas a enfrentar obstáculos que pueden convertirse en oportunidades.

Hoy por hoy sigo persiguiendo sueños, sigo disfrutando de la alegría de enseñar en un contexto diferente pero nunca olvidaré mis inicios porque esto me permite vivir con humildad; mis hijas tal cual mariposas salidas de su crisálida han crecido, he visto el despliegue de su belleza y grandeza estoy consciente que de la misma manera un día volarán, mientras tanto yo sigo empeñada en divisar nuevos senderos y en descubrir amaneceres que traerán esperanza, vitalidad y luz a mi vida.

Tengo la oportunidad de hacer oír mi voz y comparto mis vivencias procurando dar aliento y esperanza mediante una columna que denomine “Con Sentido” porque estoy segura que todo cuanto viene a nuestra vida llega para darnos una enseñanza o simplemente para que nuestra vida tenga Sentido.

Que, si en algún momento de mi vida quise desistir de algo, claro que sí, dejaría de ser humana, creo que quise desistir de todo, pero encontré que todo absolutamente todo se puede llevar si encontramos la fuerza en Dios o en esa Luz espléndida que nos da dirección, en amarnos primeramente y saber que somos merecedoras de ser amadas, reconocidas y respetadas no solo por el hecho de ser mujeres sino por el hecho de Ser.

He escuchado decir que las mujeres son el género más débil, definitivamente, no lo somos, somos  seres extraordinarios, merecedoras de reconocimiento, dignas ser tratadas como vasos frágiles.  El punto crucial no está en el género al que se pertenezca sino en la identidad que se tenga, porque a partir de este principio poseemos un valor absoluto en Dios, entonces el éxito de la vida, no radica en las capacidades humanas, aunque no está de más desarrollarlas; sino que el éxito radica en la confianza y fe en Dios; ser conscientes que somos seres con un alto valor, predestinadas a cumplir sueños, alcanzar metas disfrutar logros, saber que nuestra vida tiene un plan y propósito que demandará obediencia, disposición y probablemente trabajo nos hará mujeres con cimientos de hierro.

Seamos imitadoras de mujeres valientes y ejemplares que con su actitud, conducta, trabajo, dedicación y esmero han alcanzado grandes logros y hoy por hoy trabajemos por alcanzar nuestros sueños.

Insto a todas las mujeres a nunca darse por vencidas, a cuidarse y amarse porque estar estable dará estabilidad a todo su entorno, porque si se aman en esa medida podrán amar, las insto a siempre dar pasos hacia adelante nunca para atrás al menos que sirvan exclusivamente para impulsarse, las insto para que sueñen y pongan empeño, trabajo y sacrificio para alcanzar esos sueños.

Abogada y empresaria dos roles dinámicos

Abogada y empresaria dos roles dinámicos

Mi nombre es Andrea Estefanía García Henry, nací en Quetzaltenango, Guatemala y éste ha sido el lugar en donde he vivido y he desarrollado mi formación académica, profesional y empresarial.


Ejerzo mi profesión como Abogada y Notaria egresada de la Universidad Rafael Landívar, y Doctora en Derecho egresada de la Universidad San Carlos de Guatemala. Soy fundadora y propietaria de “De Iure Buro”, en donde prestamos servicios legales especializados, y actualmente docente universitaria del departamento de post grados de la Universidad San Carlos de Guatemala en uno de sus campus.

He podido desarrollar el ejercicio de mi profesión durante más de catorce años y también tengo la dicha de ser empresaria, dos roles que a pesar de ser tan diferentes se complementan tan bien, actualmente soy parte de una empresa mercantil que presta servicios exequiales en Quetzaltenango y desde hace 7 años he sido parte de Cirling.

Cirling, es una empresa que busca apoyar e impulsar los productos nacionales/locales, demostrando la inmensa posibilidad que tiene el productor guatemalteco. Este sueño empresarial nació impulsado e ideado por mi abuelo quien de hecho es el autor del nombre. Cirling tiene un significado especial:


CIRLING: Consuma, Invierta, Regularmente en la Industria Nacional guatemalteca.
Desde la infancia pude ver el ejemplo de mi abuelo y padres que el trabajo constante y con pasión tenía frutos… Cirling es un punto de venta importante en el mercado local, que permite que pequeños productores de calidad, puedan ofrecer sus productos y ser visibles en el mercado, productos tales como: panadería artesanal, embutidos, chocolates, mermeladas, envasados, jaleas, y más, en su mayoría todos hechos por artesanos guatemaltecos, la mayoría libres de preservantes y aditivos, con materia prima local, para complementar la oferta se venden también algunos productos importados como vinos y quesos. Dentro de los proveedores de la tienda está mi madre que produce artesanalmente los productos de panadería, hechos a mano con la receta especial de la familia, todos estos esfuerzos crean el concepto que queremos transmitir a nuestros clientes, que los productos nacionales son de buena calidad y entre todos podemos sumarnos a apoyar el consumo de productos nacionales.


El negocio ha tenido la dicha de estar en un punto comercial atractivo, pero no ha sido fácil, el segundo y tercer año fue cuesta arriba, principalmente porque la competencia en productos alimenticios en Guatemala es compleja y se comparte el mercado con multinacionales que ofrecen productos a precios muy bajos, lo resolvimos comunicando a nuestros clientes las ventajas de comprar en Cirling productos naturales, artesanales y hechos por productores guatemaltecos, los años fueron pasando una de las mayores complicaciones que enfrentamos como empresa fue el impacto de la pandemia COVID-19 lo cual produjo una complicada contracción en el mercado y los clientes abandonaron las tiendas, el reto más grande fue prevalecer en el mercado, conectar con los clientes y mantener en lo posible al personal, para lograrlo innovamos con presencia en redes sociales y servicio de entrega a domicilio, y a medida que se empezó a normalizar la visita a centros comerciales y actividades sociales también se fue recuperando la empresa.


Ser emprendedora es un reto y es una decisión, es necesario levantarse cada día y estar dispuesta a trabajar por la empresa que se ha soñado, no se descansa, no hay días feriados, no hay vacaciones, es de 7 días a la semana. El asociarse con personas es una experiencia diferente, ya que en primer lugar será una forma rápida de poder avanzar, pero también existe el riesgo de asociarse con la persona incorrecta porque puedes perder todo en un momento.


El ser emprendedora ha sido un trabajo fuerte, el impulso más importante que he tenido ha sido la enseñanza de mis padres que me ha llevado a alcanzar mis sueños y aunque las circunstancias son complejas en el territorio, es importante tener puesta la esperanza en Dios quien da la fuerza, es El que inspira los sueños y quien hace posible lo que en la vida podemos alcanzar.


Viendo atrás puedo concluir que la preparación académica ha formado en mí la perseverancia, y los negocios esa valentía de arriesgar y tener esperanza de lo que vendrá.


Hoy sé que, aunque han existido momentos difíciles, y seguramente volverán a suceder, lo que me permitirá permanecer será la confianza en Dios, las personas que amo y seguir creyendo que en Dios todo es posible y mi tarea será ser perseverante.
Y como repetía mi abuelito “El que no ve chico, no ve grande” así es todo lo que queremos alcanzar en la vida, siempre inicia con una semilla para que un día podamos llevarlo a un fruto del tamaño de nuestros sueños.

No hay limitantes solo impulsos

No hay limitantes solo impulsos

NO HAY LIMITANTES SOLO IMPULSOS

Mi nombre es Andrea Vanessa Citalan Poroj, originaria de Quetzaltenango, tengo 40 años de edad y soy Abogada y Notaria. Actualmente tengo dos ocupaciones, me desempeño como Jueza Vocal en el Tribunal de Sentencia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente en Procesos de Mayor Riesgo de Quetzaltenango y además soy madre soltera de dos princesas.

Provengo de una familia humilde, que con mucho esfuerzo nos proveyó a mis hermanos y a mí, de una educación privada con miras a un mejor futuro, lo cual agradezco a mis señores padres, ya que, aunque pasamos por muchas limitaciones, se logró el cometido, y de allí que soy la primera profesional en toda mi familia.

Inicialmente quería estudiar bachillerato en Computación, pero bajo el estereotipo de que al ser mujer podría casarme o resultar embarazada, un bachillerato no me abriría muchas puertas laborales, por lo que me gradué de Perito Contador, carrera durante la cual, me entusiasmó el mundo del derecho y de allí la decisión de mi profesión.

Al ser mi deseo estudiar en una universidad privada, y ante nuestros limitados recursos familiares, inicié a laborar como secretaria de un bufete jurídico devengando un salario de quinientos quetzales mensuales, los cuales inicialmente me permitían cubrir los gastos estudiantiles, pero posteriormente con el incremento de las mensualidades universitarias y otros gastos básicos como, libros, presentación de trabajos, transporte y ropa entre otros, se volvieron insuficientes, por lo que primeramente solicite una beca estudiantil de la cual me otorgaron un 50% y posteriormente, con el ideal de llegar a ser Jueza, inicie a efectuar pasantía en el Organismo Judicial, donde realice interinatos que me permitieron seguir pagando mis estudios. Tres años después, se dio la oportunidad de una plaza fija dentro del Organismo, siendo así la primera auxiliar judicial itinerante para la región sur occidente del país (Quetzaltenango, Retalhuleu, Suchitepéquez, Quiche, Totonicapán, Sololá Huehuetenango, y San Marcos).

Esta plaza implicaba cubrir puestos de oficialías, notificadores o comisarias que estuvieran vacantes por licencias o suspensiones de cualquiera de los órganos jurisdiccionales de la región, lo que provocaba que un mes estuviera en un departamento y al siguiente mes en otro. Y a pesar de haber sido un reto personal, no solo por las condiciones que en ese tiempo existían, como lo era la construcción de la carretera interamericana, la ausencia propiamente de otras carreteras (como las que ahora conducen al triangulo Ixil, o a Ixchiguán, San Marcos), la limitación en horarios de transporte público hacia algunos municipios, la inexistencia de teléfonos inteligentes, así como de aplicaciones de localización de lugares, las agresiones y robos dentro de los transportes colectivos, e incluso la discriminación entre compañeros al no dominar el idioma de la localidad o por mi condición de mujer, fueron aspectos que me hicieron tomar fuerzas y comprometerme a seguir en busca de mi sueño de ser Jueza.

He de indicar que el camino no fue fácil, pero me logré graduar de Abogada y Notaria, y con mucho esfuerzo y estudio posteriormente también logré ingresar a la Escuela de Estudios Judiciales en la ciudad capital para prepararme como Jueza de Paz, y años después como Jueza de Primera Instancia, desempeñándome actualmente como Jueza vocal de uno de los Tribunales de Mayor riesgos en todo el país, donde orgullosamente puede decir que formo parte de ese 42% de mujeres juezas de Guatemala y la única mujer Juezas con funciones en un órgano de Mayor Riesgo en Quetzaltenango.

Otra de las razones que me motivo a ser la profesional que soy, y que me inspira día a día, a seguir mejorando mi versión en todas sus facetas, son mis hijas, quienes serán mi legado para este mundo, y quienes también sé, me ven como ejemplo inmediato a seguir. Por lo que, ante el rompimiento de la relación con el padre de mis hijas, decidí seguir luchando por ellas y por mí misma.

El rompimiento de una relación de pareja no depende de sí se es, o no profesional, y mucho menos se puede predecir que ésta persona adopte una postura de paternidad responsable, por lo que no podemos permitir que los resultados de ello afecten a nuestros hijos.

Del mismo modo, es importante considerar que los estereotipos de género nos hacen buscar erróneamente no solo la aceptación familiar, sino que también social, al creer situación tales como: “las mujeres únicamente somos de la casa y los hombres de la calle”; “las mujeres somos débiles y los hombres son fuertes”; o que “los hombres son la cabeza de toda familia”, entre otros tantos, los cuales son falsos y solo nos limitan a demostrar nuestro potencial.

Finalmente he de decir que vivo feliz y haciendo lo que me gusta, sobre todo con mucha paz, por lo que concluyo en que el querer es poder, y cuando ponemos nuestras metas y proyectos en las manos de Dios, él obra en favor nuestro, poniendo los medios y las formas para alcanzarlos, asimismo adversidades o limitantes siempre habrán en las diversas esferas de la vida, pero debemos tomarlas como impulsos para sacar esa esencia de luchadoras que tenemos, porque no sabemos quién nos observa y le serviremos de inspiración.

De la orilla del mar a la profundidad

De la orilla del mar a la profundidad

DE LA ORILLA DEL MAR A LA PROFUNDIDAD

¡Hola!, soy Lucia, o mejor conocida como Lu, tengo 32 años y me declaro una apasionada de conocer nuevas culturas y lo mejor de esto es que a mi parecer, solo puedo hacerlo a través de la comida. Me encanta encontrar nuevos sabores y por qué no, experimentarlos en mi cocina.

Quizás esta breve introducción suene a cliché, sin embargo, es el comienzo de mi carrera profesional, eso de encontrar un trabajo en lo que te apasiona, es cierto y no creo en eso de “sí tienes suerte puedes encontrarlo”, creo más en que “sí te esfuerzas, puedes crearlo”.

Definitivamente emprender no es un camino fácil como puede pensarse, involucra un sentido de disciplina y responsabilidad por encima de cualquier trabajo al que llegas y tienes definidas tus funciones, porque el emprendimiento es justamente un camino que se abre y construye todos los días. Tengo la dicha de venir de una mamá y un papá que me enseñaron que “Se hace camino al caminar” y que todo lo que anhelas, si trabajas duro, puede llegar, quizás no de las formas en que esperamos, quizás aún mucho mejores.

Cuando estudiaba en la universidad, tenía una meta diferente a la mayoría, más que graduarme yo quería tener mi propia empresa antes de salir de la universidad, lo que implicaba lograr equilibrar el trabajo a tiempo completo que tenía, mis estudios universitarios y el peso de asumir responsabilidades con mis primeros clientes. Estaba convencida que no quería trabajar en la tradicional industria publicitaria, porque siempre he creído que mi labor es diferente. Así que funde “Focus Studio”, una central creativa multidisciplinaria en donde desarrollamos marcas sostenibles y comunicación estratégica.

Nuestra labor va más allá de diseñar un logotipo o publicar en redes sociales. En Focus Studio, usamos el poder de la creatividad como motor para crear, desarrollar marcas sostenibles que transforman y tienen una intención mucho más profunda que solo vender.

Para contarles un poco, en el 2016 tuve la oportunidad de ganar una beca otorgada por el recién creado (en esos entonces), Xelajú Naranja, en su primer programa de aceleración, esto me sirvió para asentar las bases de la idea de negocio que tenía, cree entonces el primer programa especializado de Focus, al cual denominamos “Foodies”, un programa que buscaba conectar a la industria restaurantera con pequeños productores lo que en ese entonces significaba una triangulación económica en comercio justo y comida productos locales de calidad. Hoy por hoy este programa se ha transformado, siendo conocido como ilab o Innovation Lab, un laboratorio y programa que funciona en exclusiva para todos aquellos emprendedores que desean incursionar en el sector de alimentos y bebidas.

En el 2018, en medio de nuestro primer evento para emprendedores conocido como “Emprendetenango”, fuimos invitados por Asociación Ventana a la Diversidad, financiado por UNESCO a formar parte de un grupo seleccionado para desarrollar modelos de negocios que tuvieran como principal finalidad la ejecución en Mesoamérica. En este proceso, no solo llevamos Focus a las fronteras mexicanas, sino que tuve la oportunidad de co-fundar junto a mi gran amigo y actual socio, lo que es nuestra segunda empresa en desarrollo Mercado Terra, plataforma tecnológica que conecta al campo con la ciudad que facilita el consumo sostenible, responsable y de comercio justo para nuestros agricultores. Todos los productos de venta en Terra son cultivados con buenas prácticas orgánicas que no dañan la tierra ni nuestra salud.

En febrero de este año celebramos 7 años oficiales de Focus Studio y 4 años de Mercado Terra. Poner en papel el resumen de estos años es fácil, pero aquí escribiéndoles mi historia pienso en la montaña rusa que ha sido este camino y cómo cada evento, cada herramienta, cada persona, cada reto que han traído estos años han servido para formarme como mujer profesional. Yo, lidero una empresa como mujer frente empresas en la industria que tiene hombres a la cabeza y he tenido que pasar por procesos difíciles para no dejar que me hagan de menos o sentirme menos ante los comentarios machistas de muchos, ante la vista de muchos que creen que el ser mujer no te habilita o capacita para tomar las riendas y dirigir una empresa que crece.

También he tenido la suerte de trabajar, como en el caso de mi socio en Terra, con personas que creen en mis capacidades y se vuelven un apoyo hombro a hombro y clientes que apuestan por los grandes cambios y sin duda, lo más importante que he aprendido en medio de todo esto es que, si les das la vuelta, te sirven como un motor de crecimiento, porque la única que puede decidir quién ser y hacia dónde ir, eres tú.

Estoy convencida que en gran medida hoy soy lo que soy por las mujeres que me rodean, por la mamá, hermana y amigas que tengo, que han sido un lugar seguro de crecimiento y que hemos aprendido juntas que juntas, llegamos más lejos. No se trata de quién tiene más o quién puede más, se trata de cómo cada una puede apoyarse en sus distintas capacidades y habilidades porque cerrar la brecha de género comienza por nosotras mismas.

De eso se trata caminar hacia la profundidad del mar, debemos aprender a quitarnos el miedo que nos hace permanecer siempre a la orilla, viendo al horizonte y deseando querer conocer más, en esta metáfora quiero decirles que, este es el momento, que, si están aquí, la única forma de ver crecimiento es nadando hacia adentro, con las capacidades y herramientas que están formando en espacios como éste.

Quizás hoy no estemos donde queremos aún, pero si vemos hacia atrás, podemos darnos cuenta que definitivamente ya no estamos en el mismo lugar que ayer, apostemos por nosotras mismas y nuestros sueños.

El canto de una mujer

El canto de una mujer

EL CANTO DE UNA MUJER

Mi nombre es Maria Eugenia López Méndez, y mi nombre artístico es “Shenny López”, con 39 años de edad tengo la dicha de ser mamá de dos niñas de 10 y 6 años de edad. Soy Abogada y Notaria, pero mi corazón y mis sueños me llevaron a ser actualmente cantante, co fundadora y directora del área vocal en Tritono y especialista en rehabilitación vocal.


Todo empezó hace 33 años, cuando mi papá era parte de un coro de adultos de nuestra iglesia y yo le acompañaba a los ensayos. Un día, el director del coro me descubrió cantando todas las canciones y a partir de allí no dejé de cantar.

El camino no ha sido fácil, hay muy pocas mujeres que se dedican 100% a la música y son aún menos las que han logrado el éxito en este campo. Comprendí que para alcanzar mi sueño era imprescindible formarme y tomé un Diplomado en Canto en la Universidad G. Martell de México, un Certificado como Maestra de canto en Instrucción Vocal de México, un Certificado de Jazz Voice, Vocal Technique y Lyric Writing de Berklee College of Music; y recientemente una Certificación como experta en nuevas técnicas para Rehabilitación de la Voz en Vocal Coach 2.0 de Madrid España.

Con el tiempo, entendí que, en el campo de la música y el arte, la formación académica no es lo único en que se debe trabajar; a nivel social y familiar, recibía muchos comentarios de personas que con el ánimo de cuidarme me decían que no me dedicara a la música, que con esta profesión no podría salir adelante.

Otro reto fue el hecho de que la industria musical en Guatemala es incipiente, lo que a veces me preocupaba, pero aprendí a ver una oportunidad en donde muchos no veían futuro. Me motiva mucho el poner mi grano de arena para hacer crecer el arte en mi país; y uno de mis desafíos diarios desafíos es ayudar a que la sociedad en general aprenda a valorar el arte, ya que detrás de un show hay esfuerzo, sacrificio y profesionalización. Esto también lo promuevo en mis estudiantes, les inculco la responsabilidad, puntualidad y compromiso con la profesión de la música.

Había muchas razones para renunciar a mi sueño; pero yo me empeñé en lograrlo, lo que significó esforzarme muchísimo, con capacitación, mucho ensayo y constancia, porque el medio es muy competitivo. En la pandemia de COVID-19 el panorama se complicó mucho, porque las invitaciones dejaron de llegar, los eventos se suspendieron, las clases se cancelaron y todo parecía que sería el final de mi carrera. Sin embargo, estas dificultades se convirtieron en un motor para buscar nuevas alternativas, y gracias a Dios, pude entrar al ámbito internacional, participando en grabaciones y también en el área académica, pues abrí un canal de YouTube en donde hoy tengo 21,000 suscriptores y con esto oportunidades en Sudamérica, Estados Unidos y México, la virtualidad actuó a mi favor.

Hoy en día he entendido y aceptado que no a todas las personas les gustará mi arte y es algo normal, se debe aprender a vivir con eso, enfocarse y muy importante no prestar atención a los que sólo critican sin haber logrado mayor cosa en este ámbito; saber qué criticas escuchar con humildad para el crecimiento y cuales desechar.

Un factor que ha sido clave para alcanzar mis metas es ser auténtica conmigo misma y con mi público, es crucial encontrar quién eres, aceptarte y poder transmitir tu esencia.
Si me permites darte tres consejos que en mi vida me han funcionado son:

  1. No te des por vencida, Dios pone sueños en tu corazón y te provee el tesón para alcanzarlos y cuando estés a punto de darte por vencida, recuerda por qué haces lo que haces y lo feliz que te hace sentir.
  2. Siempre ten la mirada en la meta, ten la visión de tu futuro, cómo te ves en 5 años, que quieres dejarles a tus hijos, como quieres cambiar tu entorno, y disfruta el camino hacia esa meta con todo y sus altibajos.
  3. Ten una actitud de agradecimiento, porque eso te producirá abundancia, en la medida que compartes y das a otros tú estás creciendo.

Finalmente debo decirte que confíes en el diseño de Dios para tu vida, si eres buena para dibujar y lo disfrutas, esa puede ser una luz que te indique hacia donde debes caminar, enfócate y seguramente crecerás como mujer, como mamá, como empresaria.

Poniendo el cuerpo a prueba y trazándonos metas en cada competencia

Poniendo el cuerpo a prueba y trazándonos metas en cada competencia

PONIENDO EL CUERPO A PRUEBA Y TRAZÁNDONOS METAS EN CADA COMPETENCIA

Somos Bárbara Marleny y Bárbara Daniela Schoenfeld Rabanales, mejor conocidas en el mundo del deporte como “Las hermanas Schoenfeld”, tenemos 31 años de edad, somos triatletas con representación de Quetzaltenango y Guatemala en competencias nacionales e internacionales, ejercemos actualmente la carrera de Ciencias Jurídicas y Sociales.

El deporte nos enseñó a ser responsables, disciplinadas desde muy temprana edad, iniciamos practicando natación por hobby, lo que al final se convirtió en un deporte en nuestra etapa de colegio y una rutina de vida, nos brindó nuevas experiencias, abriéndonos los ojos a nuevas tecnologías, acercándonos a otras culturas, construyendo amistades entrañables y lo más satisfactorio, nos brindó la oportunidad de representar a Guatemala a nivel internacional, esto nos permitió sentir que contribuíamos con nuestro granito de arena para inspirar a las nuevas generaciones.

Practicamos natación como deporte desde los 10 a los 15 años, lo más importante que aprendimos en esta etapa fue tener disciplina, para lograr ir al colegio, hacer tareas y cumplir con los entrenos de natación que tanto nos gustaban.

El deporte nos dio la oportunidad de representar a Quetzaltenango a nivel nacional y a Guatemala a nivel internacionales, nos ayudó a ser más responsables en el colegio y mejores estudiantes, incluso formábamos parte del cuadro de honor. Hicimos de ésta rutina un estilo de vida y nos dimos cuenta que si se pueden hacer las dos cosas a la vez.

Fue al iniciar la universidad que decidimos iniciar en el deporte del triatlón, lo que representó mayor exigencia debido a que los entrenos se intensificaron a dos o tres veces por día y la presión de los estudios aumentó, pero el ritmo y disciplina desarrollada en la infancia fue la clave para lograrlo.

Nunca pensamos que la universidad iba a ser la etapa de practicar un deporte de alto rendimiento, conforme pasaban los entrenos y las competencias nos fuimos poniendo a prueba cada madruga, cada examen, cada entreno, pero el esfuerzo extremo, la entrega y los sacrificios dieron resultado, logramos ser las campeonas nacionales de triatlón en Guatemala, fue de gran satisfacción para nosotras.

Tenemos 12 años de practicar el triatlón de alto rendimiento, y durante este tiempo cada experiencia nos ha llenado de lecciones de vida, cada competencia nos pone a prueba y nos hace tener conciencia de lo importante que es tener el control de nuestras decisiones, ya que con el enfoque adecuado hemos podido alcanzar grandes metas.

El deporte ha impactado en nuestro crecimiento personal, profesional, emocional y físico, formando en cada entreno y en cada competición a las personas que somos, ayudándonos a alcanzar nuestras metas, hemos aprendido que para lograrlas debemos planificarlas, definir un plazo, estar conscientes del esfuerzo y sacrificio que representará lograrlas. Llegar a la menta nunca ha sido de forma instantánea, pero aprendiendo de cada tropiezo con actitud positiva lo hemos logrado.

Como mujeres hemos roto paradigmas limitantes, resultado de la disciplina y actitud, esto ha permitido demostrarnos a nosotros mismas lo valiosas que somos las mujeres y lo importante de fijar las metas con claridad, hoy sabemos que enfocadas podemos alcanzar los objetivos a los que aspiremos en el futuro.
Poniendo el cuerpo a prueba y trazándonos metas en cada competencia hemos mejorado nuestro rendimiento y alcanzado los objetivos, tú también puedes lograrlo con disciplina y actitud.