DE LA ORILLA DEL MAR A LA PROFUNDIDAD

¡Hola!, soy Lucia, o mejor conocida como Lu, tengo 32 años y me declaro una apasionada de conocer nuevas culturas y lo mejor de esto es que a mi parecer, solo puedo hacerlo a través de la comida. Me encanta encontrar nuevos sabores y por qué no, experimentarlos en mi cocina.

Quizás esta breve introducción suene a cliché, sin embargo, es el comienzo de mi carrera profesional, eso de encontrar un trabajo en lo que te apasiona, es cierto y no creo en eso de “sí tienes suerte puedes encontrarlo”, creo más en que “sí te esfuerzas, puedes crearlo”.

Definitivamente emprender no es un camino fácil como puede pensarse, involucra un sentido de disciplina y responsabilidad por encima de cualquier trabajo al que llegas y tienes definidas tus funciones, porque el emprendimiento es justamente un camino que se abre y construye todos los días. Tengo la dicha de venir de una mamá y un papá que me enseñaron que “Se hace camino al caminar” y que todo lo que anhelas, si trabajas duro, puede llegar, quizás no de las formas en que esperamos, quizás aún mucho mejores.

Cuando estudiaba en la universidad, tenía una meta diferente a la mayoría, más que graduarme yo quería tener mi propia empresa antes de salir de la universidad, lo que implicaba lograr equilibrar el trabajo a tiempo completo que tenía, mis estudios universitarios y el peso de asumir responsabilidades con mis primeros clientes. Estaba convencida que no quería trabajar en la tradicional industria publicitaria, porque siempre he creído que mi labor es diferente. Así que funde “Focus Studio”, una central creativa multidisciplinaria en donde desarrollamos marcas sostenibles y comunicación estratégica.

Nuestra labor va más allá de diseñar un logotipo o publicar en redes sociales. En Focus Studio, usamos el poder de la creatividad como motor para crear, desarrollar marcas sostenibles que transforman y tienen una intención mucho más profunda que solo vender.

Para contarles un poco, en el 2016 tuve la oportunidad de ganar una beca otorgada por el recién creado (en esos entonces), Xelajú Naranja, en su primer programa de aceleración, esto me sirvió para asentar las bases de la idea de negocio que tenía, cree entonces el primer programa especializado de Focus, al cual denominamos “Foodies”, un programa que buscaba conectar a la industria restaurantera con pequeños productores lo que en ese entonces significaba una triangulación económica en comercio justo y comida productos locales de calidad. Hoy por hoy este programa se ha transformado, siendo conocido como ilab o Innovation Lab, un laboratorio y programa que funciona en exclusiva para todos aquellos emprendedores que desean incursionar en el sector de alimentos y bebidas.

En el 2018, en medio de nuestro primer evento para emprendedores conocido como “Emprendetenango”, fuimos invitados por Asociación Ventana a la Diversidad, financiado por UNESCO a formar parte de un grupo seleccionado para desarrollar modelos de negocios que tuvieran como principal finalidad la ejecución en Mesoamérica. En este proceso, no solo llevamos Focus a las fronteras mexicanas, sino que tuve la oportunidad de co-fundar junto a mi gran amigo y actual socio, lo que es nuestra segunda empresa en desarrollo Mercado Terra, plataforma tecnológica que conecta al campo con la ciudad que facilita el consumo sostenible, responsable y de comercio justo para nuestros agricultores. Todos los productos de venta en Terra son cultivados con buenas prácticas orgánicas que no dañan la tierra ni nuestra salud.

En febrero de este año celebramos 7 años oficiales de Focus Studio y 4 años de Mercado Terra. Poner en papel el resumen de estos años es fácil, pero aquí escribiéndoles mi historia pienso en la montaña rusa que ha sido este camino y cómo cada evento, cada herramienta, cada persona, cada reto que han traído estos años han servido para formarme como mujer profesional. Yo, lidero una empresa como mujer frente empresas en la industria que tiene hombres a la cabeza y he tenido que pasar por procesos difíciles para no dejar que me hagan de menos o sentirme menos ante los comentarios machistas de muchos, ante la vista de muchos que creen que el ser mujer no te habilita o capacita para tomar las riendas y dirigir una empresa que crece.

También he tenido la suerte de trabajar, como en el caso de mi socio en Terra, con personas que creen en mis capacidades y se vuelven un apoyo hombro a hombro y clientes que apuestan por los grandes cambios y sin duda, lo más importante que he aprendido en medio de todo esto es que, si les das la vuelta, te sirven como un motor de crecimiento, porque la única que puede decidir quién ser y hacia dónde ir, eres tú.

Estoy convencida que en gran medida hoy soy lo que soy por las mujeres que me rodean, por la mamá, hermana y amigas que tengo, que han sido un lugar seguro de crecimiento y que hemos aprendido juntas que juntas, llegamos más lejos. No se trata de quién tiene más o quién puede más, se trata de cómo cada una puede apoyarse en sus distintas capacidades y habilidades porque cerrar la brecha de género comienza por nosotras mismas.

De eso se trata caminar hacia la profundidad del mar, debemos aprender a quitarnos el miedo que nos hace permanecer siempre a la orilla, viendo al horizonte y deseando querer conocer más, en esta metáfora quiero decirles que, este es el momento, que, si están aquí, la única forma de ver crecimiento es nadando hacia adentro, con las capacidades y herramientas que están formando en espacios como éste.

Quizás hoy no estemos donde queremos aún, pero si vemos hacia atrás, podemos darnos cuenta que definitivamente ya no estamos en el mismo lugar que ayer, apostemos por nosotras mismas y nuestros sueños.