Emprendiendo con una visión empresarial

Marisol Chávez Ángel de Calderón: Soy empresaria, fundé con mi esposo Escuela de Automovilismo Marsa.  Soy madre de 3 hijos, locutora, Abogada y Notaria.

Nací en una familia emprendedora, al ser mi mamá hija única, siempre vivimos en la casa de mis abuelitos que tenían una tienda de barrio, allí aprendí mis primeras lecciones empresariales, “Eeehhh” me decía mi abuelito, “-no se puede comer un tortrix si no ha vendido una docena, así no salen las cuentas, recuerde que no podemos comernos el capital y la ganancia-.”  Y como olvidar el consejo de mi abuelita:  “-mijita sea diligente, siempre haga todo con amor y bien hecho, eso dirá más de usted que sus palabras-“

Entre consejos y que me permitieran ayudar con algunas tareas en la tienda llegue a la adolescencia, mi mamá había fundado en ese entonces una fábrica de ropa.

Los pedidos empezaron a llegar y yo veía la necesidad de ayudarla en los momentos disponibles fuera de mi tiempo de escuela, pero pronto ella se dio cuenta que mis deseos de ayudarla en la fábrica habían fracasado pues no tenía cualidades para coser, así que muy inteligentemente me acomodó en algo que se me hizo muy sencillo:  atender a los clientes, revisar la calidad del producto y llevar las cuentas.   Esa experiencia me ayudó para saber que el dinero que ingresa no es de uno, primero se debe pagar a nuestro talento humano, impuestos, proveedores, mantenimiento de mobiliario y equipo, nuevas inversiones y luego ya queda la ganancia.

En el año 1992, (recién casada) mi esposo tuvo la visión empresarial de fundar MARSA, me dio mucho miedo, era algo nuevo en el interior del país, había que romper paradigmas.   Mi esposo me contagió su pasión inmensa por la enseñanza de la conducción así que me enamoré de su visión y tuve FE, tuve la certeza que, si hacemos algo que nos gusta, algo que las personas necesitan, algo que puede cambiar la vida de otro, definitivamente VALE LA PENA.

El reto en los negocios: 

Para fundar MARSA no teníamos capital, solo determinación: “lo íbamos a hacer”, aunque en ese entonces la mayoría de los amigos y familiares creían que la idea de negocio no iba a ser satisfactoria, que los riesgos eran más altos que las probabilidades de triunfo.  Así que nos lanzamos a solicitar un crédito, en ese entonces no teníamos una propiedad para hipotecar, tampoco contábamos con un bien mueble para dejar en prenda, éramos demasiado jóvenes y sin experiencia, por ello nadie quería atender nuestra solicitud.  Por fin, el hermano de mi esposo y una financiera nos apalancaron. Iniciamos nuestra soñada empresa con el carro que nos vendió mi cuñado y un crédito de Q.5000.00.

Desde el inicio teníamos claro que debíamos crecer, deseábamos oficinas propias, una pista de enseñanza pavimentada para que los alumnos pudieran practicar con seguridad en un ambiente controlado, varios vehículos e instructores enseñando a manejar con el método MARSA… bueno se imaginan pensar todo eso sin un centavo en el bolsillo… cualquiera diría imposible…

Este año cumplimos 30 años de fundación y cada una de las metas trazadas desde entonces las hemos alcanzado, gracias a las bendiciones de Dios, al buen desempeño de nuestros colaboradores, el apalancamiento financiero y la preferencia de nuestros clientes.   Somos una empresa familiar y uno de nuestros mayores regalos es que nuestros hijos ahora son parte de MARSA, ellos nos nutren con nuevas y mejores ideas, su presencia, su apoyo constante y su esperanza en un mejor futuro se han convertido para nosotros en una inspiración.

En el 2019 fuimos parte de un programa de aceleración empresarial que nos enseñó a reinventarnos, aprendimos que un empresario nunca es una víctima, que siempre hay una solución, una oportunidad de crecimiento, que no es solo trabajar duro, sino inteligente, con pensamiento crítico y poner atención en las 3 C, Clientes, Caja y Capacidad.

Ser empresaria no ha sido fácil, cada día es un reto, cada día hay cosas nuevas que resolver, estrategias que cambiar; cuales son las claves:   Tener fe en Dios, rodearnos de un equipo de trabajo excepcional y nunca perder la humildad de saber que la empresarialidad es un camino que requiere esfuerzo, aprendizaje constante, amor, responsabilidad y resiliencia.

Según la CEPAL (CEPAL 2019)   La Micro, Pequeña y Mediana Empresa en Latinoamérica representamos el 99% del tejido industrial, generando así la mayoría de los empleos. En Guatemala las micros, pequeñas y medianas empresas constituimos un sector de importancia especial, el aporte en la generación de empleo es de alrededor del 80%, la contribución que hacemos al producto interno bruto es alrededor del 40% y desarrollamos un importante papel en el incremento de la competitividad de los territorios.

Michelle Bachelet, Exdirectora Ejecutiva de ONU Mujeres dijo que “La fortaleza de las mujeres, la tenacidad de las mujeres y la sabiduría de las mujeres son el recurso más desaprovechado de la humanidad”, las mujeres tenemos este reto, utilizar todas nuestras cualidades aportándolas a la familia, a la sociedad y a la empresa desde muchos ámbitos, como fundadora de una empresa, como parte de su junta directiva, o desde cualquier puesto ejerciendo liderazgo, rompiendo barreras y aportando nuestros valores.

Empoderar a las mujeres requiere grandes esfuerzos y promover la capacidad empresarial es uno de los caminos fundamentales, por ello te dejo para finalizar este reto:

SI QUIERES LOGRAR LO QUE AÚN NO HAS ALCANZADO, DEBES HACER LO QUE AÚN NO HAS INTENTADO.