¡Hola! … Mi nombre es Silvia Lucrecia Morales Paniagua, mejor conocida como Seño Lucky, tengo 50 años de edad, nací en Quetzaltenango, mi mamá originaria del Departamento de Quetzaltenango y mi papá originario del departamento de Izabal, siendo yo el resultado de la mezcla de la interculturalidad característica de nuestra bella Guatemala.

Soy madre de dos maravillosas mujeres a las que calificó como “Las Niñas de mis ojos”, son el motivo, la razón de trabajo y superación. Amo a Dios sobre todas las cosas, me considero amante de la naturaleza quien atestigua de la abundancia y amor de Dios a la humanidad. El amor y unión familiar es uno de los más altos tesoros que poseo.

Soy Maestra de Educación Primaria y laboré por 7 años en este nivel, siendo una experiencia enriquecedora; soy catedrática de Ciencias Naturales en un reconocido Establecimiento de Educación Básica de esta ciudad en el que laboro actualmente, realizo tutorías en mis espacios libres.

Soy Licenciada en Administración Educativa y Magíster Artium en Educación Superior. Prácticamente, me he desempeñado en el campo educativo por más de treinta años, más que un trabajo lo considero un privilegio, porque enseñar me ha permitido estar en constante aprendizaje.

Aunque no soy una atleta de alto rendimiento, muchas personas me conocen por tener cierta inclinación y pasión por el deporte, por más de una década participe en eventos de atletismo, realizando medias maratones programadas y reconocidas a nivel internacional, actividad que ha sido de mucho beneficio a nivel personal, hoy por hoy disfruto de la actividad de ciclismo, senderismo y montañismo.

Gozo del privilegio de ser parte del equipo de columnistas del Diario Digital la Voz de Xela, actividad que disfruto mucho y que permite que mi voz llegue a muchas personas, a través de la columna Titulada “Con sentido”.

La vida me ha permitido enfrentar muchos retos como a muchas mujeres, en primer lugar, ser mamá, una de las tareas más demandantes y de los más grandes retos puesto que mi deseo siempre fue que mis hijas tuvieran mejores oportunidades de las que yo tuve.  Superar el ejemplo, sacrificio, amor y trabajo que hicieron mis padres, se convirtió en una labor tenaz, y difícil de superar que me ha enseñado a vivir con eterna gratitud y darles un valor incalculable a mis padres, así mismo entender con mucho más sentido que los hijos se vuelven la razón y le dan sentido a nuestra existencia.

Ser ama de casa y desarrollarme como profesional para el sostenimiento de mi familia ha sido otro reto muy grande, especialmente cuando trabajaba  a muchos kilómetros de distancia de mi casa;  indudablemente no hubiera sido posible sin  el apoyo incondicional de una gran mujer que es mi Madre; salir de madrugada, emprender un largo viaje, caminar  kilómetros de distancia para llegar a  mi lugar de trabajo   y atender a muchos niños que día a día me esperan con gran expectativa  daba alegría , vitalidad a mis días, sabiendo que al regresar el trabajo continuaba con los que hacer de la casa y tareas escolares .

Superar la ruptura de una relación matrimonial, ha sido quizá una de las experiencias más dolorosas, mediante la cual aprendí a  amarme en primera instancia a sabiendas que el dolor y desequilibrio emocional tanto para mis hijas como para mí era inevitable, pero al final era lo más prudente y sensato que estar en una relación disfuncional que lejos de aportar restaba.

Mantenerme de pie como me siento en este momento,  ha sido por la infinita misericordia de Dios, quien ha sido mi sostén, sustento y ayuda cada instante de mi vida, Correr, hacer bicicleta, montañismo y senderismo son actividades que aparte de beneficiar mi salud me anuncian que siempre tendremos fuerzas inimaginables que nos permitirán alcanzar todo lo que nos propongamos siempre estemos dispuestas a enfrentar obstáculos que pueden convertirse en oportunidades.

Hoy por hoy sigo persiguiendo sueños, sigo disfrutando de la alegría de enseñar en un contexto diferente pero nunca olvidaré mis inicios porque esto me permite vivir con humildad; mis hijas tal cual mariposas salidas de su crisálida han crecido, he visto el despliegue de su belleza y grandeza estoy consciente que de la misma manera un día volarán, mientras tanto yo sigo empeñada en divisar nuevos senderos y en descubrir amaneceres que traerán esperanza, vitalidad y luz a mi vida.

Tengo la oportunidad de hacer oír mi voz y comparto mis vivencias procurando dar aliento y esperanza mediante una columna que denomine “Con Sentido” porque estoy segura que todo cuanto viene a nuestra vida llega para darnos una enseñanza o simplemente para que nuestra vida tenga Sentido.

Que, si en algún momento de mi vida quise desistir de algo, claro que sí, dejaría de ser humana, creo que quise desistir de todo, pero encontré que todo absolutamente todo se puede llevar si encontramos la fuerza en Dios o en esa Luz espléndida que nos da dirección, en amarnos primeramente y saber que somos merecedoras de ser amadas, reconocidas y respetadas no solo por el hecho de ser mujeres sino por el hecho de Ser.

He escuchado decir que las mujeres son el género más débil, definitivamente, no lo somos, somos  seres extraordinarios, merecedoras de reconocimiento, dignas ser tratadas como vasos frágiles.  El punto crucial no está en el género al que se pertenezca sino en la identidad que se tenga, porque a partir de este principio poseemos un valor absoluto en Dios, entonces el éxito de la vida, no radica en las capacidades humanas, aunque no está de más desarrollarlas; sino que el éxito radica en la confianza y fe en Dios; ser conscientes que somos seres con un alto valor, predestinadas a cumplir sueños, alcanzar metas disfrutar logros, saber que nuestra vida tiene un plan y propósito que demandará obediencia, disposición y probablemente trabajo nos hará mujeres con cimientos de hierro.

Seamos imitadoras de mujeres valientes y ejemplares que con su actitud, conducta, trabajo, dedicación y esmero han alcanzado grandes logros y hoy por hoy trabajemos por alcanzar nuestros sueños.

Insto a todas las mujeres a nunca darse por vencidas, a cuidarse y amarse porque estar estable dará estabilidad a todo su entorno, porque si se aman en esa medida podrán amar, las insto a siempre dar pasos hacia adelante nunca para atrás al menos que sirvan exclusivamente para impulsarse, las insto para que sueñen y pongan empeño, trabajo y sacrificio para alcanzar esos sueños.